Educación emocional para un curso escolar atípico

Tener herramientas para gestionar las emociones de forma positiva ayuda a los niños y adolescentes a afrontar un curso marcado por el miedo y la incertidumbre.

Por Diana Oliver

La pandemia ha puesto a prueba el sostenimiento de nuestro sistema sanitario, la forma en la que nos relacionamos, el mantenimiento del empleo y, obviamente, la resistencia de la propia economía. Pero en el plano personal también está siendo un reto enorme en lo emocional. Y no sólo para los adultos, también para los niños y los adolescentes. Ahora, con el inicio del curso escolar surgen miedos y se aviva la incertidumbre. ¿Será seguro el curso escolar? ¿Cómo le afectará a nuestros hijos las medidas tomadas en los centros escolares? ¿Sabremos gestionar los momentos más complejos de la pandemia?

La educación emocional es en estos momentos más necesaria que nunca. “Los niños y niñas han estado mucho tiempo sin rutinas, rodeados de cambios, sienten miedo e incertidumbre, la manera de relacionarse es diferente desde hace meses, su pequeño mundo cambia cada día, escuchan muchas noticias desagradables y la mayor parte de ellos ven a sus padres preocupados… Si tienen recursos para afrontarlo lo vivirán mucho mejor. Es parecido a afrontar el estudio con los materiales adecuados, estrategias sobre cómo se aprende y un profesor o profesora  que te enseña”, explica la psicóloga.

Lo cierto es que la educación emocional ha ido avanzando –tanto en las escuelas como en los hogares– en los últimos años. Lo hace, eso sí, a un ritmo lento, y vemos que aún sigue siendo la asignatura pendiente en muchas etapas y centros, pero también para muchas familias. Se sabe que la infancia es el momento idóneo para asentar las aptitudes, los valores y las herramientas emocionales de cara a la vida adulta. Y ese parece ser el camino inequívoco porque, como explica Sonia Martínez Lomas, “la educación  emocional ayuda a conocer las emociones propias y las de los demás, manejarlas y buscar soluciones de manera reflexiva, a guiar las acciones hacia una meta y a pensar con optimismo”. Lo que se traduce en que los niños con recursos emocionales afrontarán mejor las dificultades. Dificultades como, por ejemplo, transitar un curso escolar tan atípico como éste.  

Afrontar el miedo y buscar otras formas de relacionarse, dos retos del curso escolar

El manejo del miedo, la tristeza y de la incertidumbre ante el desarrollo del curso escolar son algunas de las principales preocupaciones de los escolares. “Muchos niños no quieren volver al colegio o lo hacen con miedo. A la propia situación se une la inseguridad de que no se les de bien el colegio después de tanto tiempo. Todo ha cambiado y es normal que se pregunten si su cole será el mismo y si serán capaces de estar en él como estaban antes”, sostiene. Por ello, aprender a manejar estas emociones es tan necesario como eficaz. En ese sentido, la experta señala que a los niños no les ayuda que familias o docentes nieguen tener miedo, tristeza o enfado, ya que si los adultos esconden esas emociones ellos entienden que tampoco deberían experimentarlas. “Es mejor hablarles sin tabús sobre cómo nos sentimos, y darles la confianza de que lo superaremos juntos. También hacerles entender que los demás niños y padres se sienten igual y experimentan las mismas emociones”, explica.

 Si los adultos que rodean a los niños están tranquilos, se trata de un aprendizaje y como cualquier aprendizaje se puede hacer de una forma que no sea traumática para nadie”. Ocurre también que en ocasiones somos los adultos quienes trasladamos preocupaciones que no eran previamente significativas para ellos. “Los niños necesitan más «normalidad» y, además, por lo general, se adaptan mejor a los cambios que incluso los adultos. Según avanzamos en edad es más difícil cambiar de rutinas, nos vamos haciendo más rígidos. Sin embargo, esta situación, que ni niños ni adultos han vivido antes y que los propios adultos expresan como incierta, insegura es lo que puede provocar mayor inseguridad en los niños”, manifiesta la psicóloga.

Consejos para una gestión emocional positiva

En este escenario, padres y padres quieren saber cómo deben apoyarles en el aprendizaje del manejo de sus emociones de forma positiva. También los centros escolares son conscientes del importante papel de lo emocional. Sonia Martínez Lomas nos da algunas claves para acompañar ese aprendizaje:

  • Anticipación. Si a los niños se les anticipan las medidas y se les explican y practican, convirtiéndolas en un reto conjunto, las asimilaran bien. Imaginarnos cómo será la rutina escolar, qué podemos hacer y qué no, a quien se podrá pedir ayuda… les dará seguridad a la hora de tomar decisiones o actuar. Esta es una gran herramienta a nivel emocional.
  • Juego. El juego es importante también a la hora de procesar la realidad cuando ésta se nos escapa. ¿Por qué no acercársela como si de un juego se tratara? Por ejemplo podemos animarles a formar parte del equipo especial «los enmascarillados» o a ponernos el gel «cumple sueños».
  • Tiempo para la expresión. Es positivo dedicar tiempo a compartir cómo se sienten, qué ven fácil y qué ven difícil, qué les preocupa y qué pueden hacer para sentirse mejor, ayudándoles a buscar maneras de sentirse tranquilos a través de lo que piensan, apoyos que tienen y retos.
  • Emociones agradables. También es fundamental animarles a la búsqueda de las emociones agradables que sienten en el colegio, como la alegría de ver a los amigos, la satisfacción al aprender, el orgullo al ayudar a otro compañero…. Todo eso les motivará cada día
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