Reformar el capitalismo

No es mía la idea de que hay que reformar el capitalismo, sino de Martin Wolf, en el Financial Times de hace unos días (aquí). Y estoy de acuerdo. Hay cosas que no funcionan. Algunos colegas defienden a capa y espada que el capitalismo es bueno, que sigue siendo la única manera de organizar los asuntos económicos en nuestra sociedad, que cualquier alternativa (comunismo, socialismo) será peor… De acuerdo, pero también es verdad que el capitalismo ha ido perdiendo algunas de las características que tenía cuando fue «inventado», hace ya… ¡uf! no sé cuántos años. Wolf hace cuatro sugerencias:

  • Recuperar la competencia. El capitalismo funciona gracias al libre mercado, es decir, un mercado en el que se supone que todos actúan en un terreno de juego igualado. Pero esto no es verdad, cuando los compradores o vendedores tienen demasiado poder, lo que repercute en precios más altos, menos inversiones y menor productividad. Y la causa es que los que tienen poder lo usan para asegurar sus ventajas, no para competir para ofrecer mejores condiciones a los consumidores, mediante los lobis, las presiones, la corrupción, etc. ¿Cómo se puede lograr esto? El cambio debe venir del lado de la política, es decir, de la presión de la sociedad civil para lograr un mercado más competitivo.
  • Reformar las finanzas. Wolf hace notar que el coste de la intermediación financiera no se ha reducido en los últimos 140 años en Estados Unidos, cuando los costes de casi todo han bajado muchísimo. O sea, las finanzas funcionan mal. Y otra vez hay que confiar en la regulación para arreglar esto.
  • Reformar la empresa. Wolf hace notar que la empresa es un invento formidable, pero que la responsabilidad limitada tiene sus inconvenientes, como son la maximización del valor para el accionista y no para la sociedad. Aquí, además de la regulación, habrá que confiar en la reacción de las empresas, algo que los que nos dedicamos a la Responsabilidad Socialvenimos diciendo desde hace muchos años.
  • Corregir la desigualdad. Una cierta desigualdad es inevitable e incluso necesaria, pero demasiada puede ser, de nuevo, indicador de que algo no funciona bien, lo que crea una sociedad enfadada, menos movilidad social (o sea, menos oportunidades para todos) y menor crecimiento económico. Wolf aconseja más competencia, reducir la evasión fiscal, un sistema impositivo más equilibrado, mejoras en la educación, un mercado de trabajo más eficientes…
  • Y reformar la democracia, incluyendo temas como la financiación de los partidos políticos, la lucha contra la corrupción, la transparencia en los asuntos públicos (sobre todo los que hacen referencia al dinero), etc.

Al final, acabamos mirando a los políticos, a ver qué piensan hacer. Y como ellos miran hacia otro lado, al menos a menudo, tendremos que volver a pensar qué responsabilidades tenemos los ciudadanos y la sociedad civil.

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