Mindfulness como terapia no farmacológica aplicada a nuestros mayores

Qué es Mindfulness?

Las intervenciones basadas en Mindfulness son cada vez más utilizadas en psicología clínica por los efectos significativos que producen, siendo el sector de la tercera edad los principales candidatos de estas intervenciones, que enmarcadas en un modelo de envejecimiento con éxito demandan una práctica de calidad.

Mindfulness o Atención Plena es una línea constante de conciencia y de no resistencia en el momento presente, dicho con otras palabras, es la capacidad humana básica de estar completamente presente, consciente de dónde estamos y lo que estamos haciendo, y no sentirnos abrumados por lo que sucede a nuestro alrededor. Jon Kabatt Zinn,creador de la disciplina en Occidente, nos dice que es una manera de conectarte con la vida cultivando la atención en el presente, sin crear juicios, permitiéndonos mantener una relación más sabia con las cosas que nos rodean. Así, podremos controlar nuestras reacciones emocionales y nuestros miedos.

Un aspecto positivo de la práctica del Mindfulness es que ayuda a fortalecer el cerebro y las interconexiones celulares. La atención plena y otras formas de meditación literalmente cambian el cerebro para ayudar a mantener funciones cognitivas superiores como la atención y la memoria, al mismo tiempo que ayudan a manejar conscientemente las emociones, a tomar decisiones más claras y por ende a mejorar la forma de relacionarnos con los demás.

En investigaciones que abarcan muchos campos, los científicos están descubriendo que la meditación basada en la mente -sobre todo cuando se combina con capacitación en inteligencia emocional, prácticas de compasión y otras prácticas simples- reconecta nuestras vías neuronales para producir éstos y muchos otros beneficios.

Características y efectos del Mindfulness.

Como destacamos, uno de los efectos de la práctica de Mindfulness es el desarrollo de la capacidad de concentración de la mente, que trae consigo la serenidad y el cultivo de la misma que nos conduce a un aumento de la comprensión de la realidad (tanto externa como interna) y nos aproxima a percibir la realidad tal y como es.

En base a los fundamentos que realiza Kabat-Zinn (2007), son siete las actitudes básicas que acompañan y constituyen el soporte de la práctica de Mindfulness: no juzgar, la paciencia, mirada fresca (del principiante), la confianza, el no esforzarse (no resistirse), la aceptación y ceder (dejar ir) y una última actitud incorporada más tarde y muy importante en su práctica como son la amabilidad y suavidad, englobadas en el concepto de compasión (Neff, 2012; Simón, 2011).

Programas de Mindfulnessaplicados en personas mayores

Durante las últimas décadas, el Mindfulness ha sido introducido en numerosos programas de mejora de la salud y también en tratamientos psicológicos para hacer frente a diversos trastornos mentales(ansiedad, depresión, estrés, etc.)

Beneficios de la práctica de Mindfulness en nuestros mayores

Entre los beneficios que genera la práctica de estos programas, asociada a variables de envejecimiento saludable, podemos destacar principalmente:

  • Ayuda a controlar y gestionar la ansiedad y el estrés
  • Ayuda a mejorar los problemas de insomnio y dolor
  • Colabora en los procesos bio-neuronales asociados al envejecimiento
  • Incrementa la capacidad de concentración, favoreciendo la creatividad
  • Desarrolla la inteligencia emocional
  • Mejora las relaciones interpersonales y habilidades sociales
  • Proporciona elementos de control asociados al bienestar subjetivo y sentido vital

Evidencia científica. Estudios de Mindfulness en mayores

Ante este escenario ¿Qué nos muestran los estudios? La evidencia nos presenta como la atención plena o Mindfulness, puede ser un recurso muy valioso para mejorar algunos aspectos de la sintomatología de las demencias, además potenciando estrategias a la gestión de las emociones difíciles, sentimiento de soledad, baja autoestima, estados de ansiedad, estrés y trastornos del estado de ánimo, ayudamos a la persona a desarrollar estados de bienestar y plenitud que se integran dentro de un modelo de envejecimiento saludable, activo y con éxito, veamos algunos estudios en personas mayores que avalan estos principios.

Levy, Jennings y Langer (2001) realizaron un ensayo aleatorio controlado para examinar la atención consciente en 80 participantes de entre 60 y 89 años. Los resultados obtenidos fueron que los mayores que fueron asignados aleatoriamente al grupo de entrenamiento de Mindfulness recordaban mejor las diferenciaciones que aquellos que pertenecían al grupo control.

Entre 2008 y 2009, un psicólogo de investigación independiente entrevistó a sesenta y seis pacientes, mayores de 65 años, de cuidados paliativos con cáncer avanzado. Después de la práctica de atención plena informaron que eran conscientes, estaban presentes y podían responder a sus luchas diarias, tanto físicas como emocionales. En general, la mayoría de los participantes, reportaron sentimientos intensos de bienestar y un mayor enfoque y apreciación del presente.
Fuente: Geriatricarea

 

 

 

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