La eficacia de tratar las ‘soft skills’ como algo transversal

La comunidad educativa es cada vez más consciente de los efectos positivos futuros que tiene trabajar la autorregulación adecuadamente como algo transversal y desde edades tempranas.

DOLORES SÁNCHEZ JAIME

Martes,25 de febrero de 2020

Incapaces de autorregularnos. Así lo consideró la prestigiosa neurocientífica Adele Diamond, la cual expresó que la sociedad actual es la generación con más problemas de autorregulación de la historia.  El concepto hace referencia a las famosas soft skills que cada vez están tomando más importancia en el ámbito académico.

Desde el punto de vista científico, las soft skills, o las llamadas habilidades blandas, son habilidades de autorregulación que tienen la particularidad de que son independientes del cociente intelectual. Para entender la situación, desde MAGISTERIO realizamos una entrevista a Ildefonso Méndez, investigador principal del Proyecto Educar para Ser.

En primer lugar, el experto explicó que, hoy en día, la fertilidad se ha reducido de manera relevante en España, por lo tanto, uno de los mecanismos naturales de regulación como es la propia tribu, es decir, el grupo de hermanos, ha mermado significativamente.

“De igual modo, el uso de la tecnología desde edades muy tempranas no ayuda, en absoluto, al desarrollo de las habilidades blandas”, indicó. “Por ejemplo –continuó– imagina a un niño pequeño en un restaurante con una tablet. El niño puede mover el cursor para llevar el vídeo al minuto y al segundo que le provoca la risa o cualquier otra reacción emocional, es decir, no se está trabajando la gestión de espera, la autorregulación”.

Trabajar las ‘soft skills’

La personalidad puede dividirse en dos. Por un lado, se encuentra el temperamento que es biológico y, aunque se puede trabajar, es menos maleable. Por otro lado, se encuentra el carácter, “que es lo que en la cultura anglosajona se conoce como character skills, es decir, las soft skills, la autorregulación, y esta sí que es moldeable”, comentó Méndez.

Sin embargo, es primordial trabajar las habilidades blandas de manera específica acada contexto. En este sentido, Méndez explicó que los niños que provienen de entornos en riesgo de exclusión social tienen, a los 4 años de edad, un tercio más de dificultades de autorregulación que los que vienen de lugares que no están expuestos a la pobreza de manera sostenida.

«Si se logra establecer un hábito en un niño, ese hábito le va a acompañar porque se convierte en la nueva respuesta instintiva

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“En estos lugares se da lo que se conoce como estrés tóxico, es decir, se antepone lo urgente a lo importante. No hay reflexión y, por tanto, todo es impulsividad, lo que va directamente al centro de la autorregulación del niño”, expuso Méndez.

No obstante, se tiene la eficacia de que existen programas que lograron mejorar las habilidades blandas y establecer una serie de hábitos perdurables en personas que vivían en contextos muy desfavorecidos como el Bronx o en países en vías de desarrollo. “Si tu logras establecer un hábito en un niño, ese hábito le va a acompañar porque se convierte en la nueva respuesta instintiva”, comentó.

Por ello, Méndez incidió en la importancia de trabajar las soft skills desde edades tempranas, ya que “el periodo 0-6 es crítico para el desarrollo de los niños. Tenemos que trabajar sistemáticamente para que los niños, cuando lleguen a la adolescencia, tengan esos salvavidas que les hagan más reflexivos y menos impulsivos”, argumentó. No obstante, para el experto es esencial trabajar la autorregulación como algo transversal.

Conocimiento transversal

“La evidencia científica demuestra que cuando se convierte la autorregulación en una asignatura, la eficacia se reduce de manera muy importante”, explicó. “Se trata –continuó– de darles hábitos que les permitan resolver situaciones cotidianas de manera beneficiosa, independientemente de la materia en la que se encuentren. Por ello, cuando veo propuestas de convertir la Educación emocional en una asignatura, considero que se le está quitando a esta cuestión su verdadera razón de ser”.

A pesar de que cada vez hay más concienciación social e institucional de la importancia de las soft skills, Méndez considera que sigue existiendo confusión al respecto. “Existe una tendencia generalizada a pensar que, cuando queremos que los chicos aprendan algo, convertirlo en una asignatura es suficiente y esto, por el contrario, es ineficaz”, explicó el experto. “A mi parecer –añadió– la autorregulación se debe cultivar diariamente en cualquier asignatura”.

«La evidencia científica demuestra que, cuando se convierte la autorregulación en una asignatura, la eficacia se reduce

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Por último, respecto a la interconexión entre las soft skills y las hard skills, Méndez argumentó que la evidencia científica –por ejemplo, el Premio Nobel James Heckman– demostró que si se logra un impacto positivo en las habilidades blandas, las hard skills prosperan, es decir, “trabajando las habilidades blandas, las no blandas mejoran, pero esta conexión no se produce al revés”, finalizó Méndez.

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