Confiscación fiscal

Juan Ramón Rallo.

Fuente: La Razón 

 

La economía española está experimentado una muy fuerte descapitalización de su estructura productiva. Cuantos más días permanezca nuestra economía cerrada más menguará el capital del sector empresarial. La economía española requerirá de fuertes inyecciones de nuevo capital durante los próximos años para, de verdad, poder retornar a la normalidad. Y en este contexto, ¿cuál ha sido la fabulosa idea que ha empezado a promover Podemos para «apuntalar» la recuperación? Un impuestazo sobre las grandes fortunas (es decir, sobre la entrada de capital en nuestro país). En particular, un 2% para los patrimonios superiores a un millón de eurosa un 2,5% para los patrimonios superiores a 10 millones; un 3% para los superiores a 50 millones; y un 3,5% para los que rebasen los 100 millones. Aunque los porcentajes puedan parecer bajos, en realidad no lo son. Imaginemos que un gran ahorrador consigue una rentabilidad del 2% anual sobre su patrimonio de 50 millones. En tal caso, logrará unos ingresos (que ya están gravados dentro del IRPF) de un millón de euros anuales. Sin embargo, debido al nuevo tributo de Iglesias, deberá abonar cada año unos impuestos de más de un millón. Es decir, que el gravamen que recaería sobre las rentas del capital podría ser superior en algunos casos al 100% (aunque para ello deberían eliminar el límite del 60% de cuota íntegra conjunta sobre la base imponible del IRPF). ¿Será capaz España de retener y atraer ahorro suficiente con unos tipos impositivos tan elevados? Es dudoso: las grandes fortunas intentarán trasladar su domicilio fiscal al extranjero e irán relocalizando sus inversiones fuera, lo cual agravará la asfixia financiera del tejido empresarial patrio. Penalizar la acumulación de capital (es decir, la acumulación de inversión) siempre ha sido un error (tan es así que el impuesto de Podemos no existe en ninguna parte del planeta), pero hacerlo en el contexto actual es una condena a la pobreza. España necesita seducir el ahorro, no expulsarlo.

 

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